Parar y respirar

En poco más de un mes y medio, la naturaleza nos ha dado una gran lección. O varias, según se mire. La primera es que, por mucho que nos empeñemos, la gran y absoluta protagonista es Ella; y si seguimos haciéndonos incómodos, tiene sus propios mecanismos para mantenernos a raya. La segunda es que, con o sin nosotros, ella sigue su curso; es más, sin nosotros y nuestra huella de contaminación, luce más bonita y saludable. La tercera lección tiene que ver con su capacidad de recuperación. En el tiempo de cuarentena se han limpiado ríos y playas; los animales han ocupado el espacio que les habíamos robado, el aire se ha purificado e incluso en los parques vuelven a oírse los grillos. Durante la cuarentena, mientras el ser humano está confinado, la naturaleza respira… si somos inteligentes, nosotros también debemos hacerlos: parar y respirar.

¿A qué llamo yo respirar? Bueno, a veces sucede que nos metemos tan de lleno en la corriente de la vida, que ocupamos todo nuestro tiempo con deberes, compromisos y trabajo. Y aunque todo eso es necesario, también lo es dejar espacio para el alma. Para los divinos ocios, que diría Platón.

Respirar es establecer prioridades. Dentro de la desgracia que esta pandemia representa para tantas familias, algo positivo que nos ha dejado es tiempo para replantearnos la vida y cómo la estamos viviendo. De repente hemos caído en la cuenta de que lo verdaderamente importante es la familia, los amigos, las personas que comparten nuestros momentos. Estos días atrapados en casa debería habernos servido para darnos cuenta de lo verdaderamente importante. No hay prestigio, ni dinero, ni posición que puedan suplir los abrazos o las risas de los tuyos.

Respirar equivale a pensar, reflexionar. Es evidente que la humanidad no puede continuar por el camino inconsciente de vivir a espaldas de la naturaleza, explotando los recursos y negando la parte más espiritual del ser humano. Es como una huida hacia adelante. Los diarios de todo el mundo nos muestran imágenes de cómo, en poco tiempo, la tierra se ha purificado; incluso se ha cerrado el agujero de la capa de ozono. Debería hacernos reflexionar: años celebrando cumbres internacionales que no terminaban de encontrar una solución y resulta que en poco más de dos meses de confinamiento los niveles de contaminación han bajado a mínimos. Y ¿qué ha cambiado? Nuestra actividad, hemos disminuido nuestra agresión constante hacia el medio ambiente.

Sería bueno que esta crisis sanitaria y humanitaria nos hiciese cambiar nuestro paradigma actual. Abandonar el consumismo feroz para llevar una vida más sencilla, sin tantas “necesidades” superficiales, creadas y estimuladas por los que ganan dinero con ellas. Una forma de vida más en contacto con la naturaleza, más conectada con nuestra propia esencia, más vinculada al propio ser humano.

Ojalá seamos capaces, entre todos, de mirar a través del sufrimiento y del dolor para extraer las enseñanzas que esta pandemia trae consigo. Como decía la filósofa rusa H.P.Blavatsky “no os quejéis porque lo que pensáis ser sufrimientos y obstáculos suelen ser, en realidad, los misteriosos esfuerzos que la Naturaleza hace para ayudaros en vuestra obra, si sabéis aprovecharlos”.

Carmen Morales

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s